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Desconectado ElTioPaco

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La obsesion de la estatua
« : diciembre 10, 2008, 12:35:00 am »
"El tiempo, padre inescrutable de todos los dioses, ser inmisericorde donde los haya, caprichosa bestia indomable, si alguien puede truncar los planes y deseos de un hombre, aunque sea un mago, sin duda alguna ese es el tiempo.

Recuerdo la primera vez que escuche hablar de la leyenda de la estatua, una historia triste de un hombre obsesionado con la inmortalidad tras el fallecimiento de su bella esposa,  poderoso mago y conquistador, sabedor de que solo podía burlar el final y nunca esquivarlo completamente, dedicó centurias de años mortales a buscar una forma de no morir completamente, quizás lo consiguió, quizás solo era una historia para esclarecer lo peligrosa que es una obsesión.

Bien, la leyenda cuenta que ese mago llegó a la conclusión de que la única forma de no morir completamente era no ser olvidado, aunque poderoso, era lo suficientemente inteligente para saber que no seria uno de los diez magos elegidos por los dioses en el armaggedon, así que solo pudo tomar otro camino, Ser uno de los siete magos en romper un sello, y así forzar un armaggedon. En este punto de la historia la leyenda varia enormemente de zona a zona, algunos dicen que sacrificó a todas las vírgenes de su reino, incluso a su propia hija, vivo retrato de su ya fallecida esposa, y que con la sangre de todas ellas regó un enorme árbol que había nacido encima de uno de los sellos, otros apuntan que en su locura quemo todo su reino y con la carne asada de su gente alimento a un lobo de 4 cabezas, guardián del sello, para que este le permitiera romperlo, la versión mas macabra de todas apunta que llevo a su quería hija a un lugar perdido del bosque, la ato y violo una noche entera sobre un altar que guardaba el sello, después de eso le arranco el corazón y lo devoró, así rompiendo el sello que destruyo terra.

En todas las versiones hay un mismo final, el mago feliz de haber conseguido un nombre en terra volvió a su devastada ciudad, se quedo de pie, en los jardines de su palacio, aquellos con los que paseaba con su esposa en tiempos mejores, en posición triunfal esperó que algún estupido rompiera el ultimo sello y cuando esto ocurrió su propio sello se alimento de toda la vida de su reino.

Un enorme y frondoso reino lleno de bosques quedo reducido a uno de los lugares mas áridos de toda terra, el desierto del final de mundo, entre sus dunas descansan las ruinas de una vez una de las ciudades mas hermosas y famosas de terra, de nombre olvidado pero fama indiscutible, se dice que los pocos que han encontrado las ruinas y han conseguido volver de ellas hablan de una estatua de mármol oscuro, en posición victoriosa, en el centro de lo que antaño pudo ser un jardín de un enorme palacio, la estatua mira de forma altiva, casi altanera hacia el horizonte, hacia el futuro, sabedora de que su nombre jamás será olvidado...

Tristemente para ese mago, su leyenda no fue olvidada, pero su nombre, el tiempo se encargo de borrarlo.

Era un niño la primera vez que la escuche, y mi inocente mente no pudo comprender porque un hombre bueno, padre y esposo amado podía caer en tal locura de destruir todo lo que había construido para simplemente morir y ser recordado como uno de los destructores del mundo.

Mientras crecía en la casa de magia fantasmal, y quedaba patente que mi don mágico era el don de un Oráculo, pude escuchar alguna versión mas de mi querida historia. Pasados los años y después de escuchar mas de una veintena de versiones, mi mente como la de aquel mago, empezó a obsesionarse. Tras graduarme como uno de los mejores oráculos de terra, comencé mi etapa final de formación, en ella tenia que hacer un viaje de autodescubrimiento, debía saber cual era el objetivo de mi don y cual seria el uso que le daría para beneficio de terra. La elección no fue difícil, con poco equipaje, y una fuerza viva que me empujaba a moverme constantemente tome rumbo al desierto del final del mundo.

Realmente nunca paso por mi mente descubrir lo que en verdad sucedió, el viaje, mi don, solo eran una escusa para verla, esa estatua que había destruido todo lo que una vez protegió con su vida, ese ser, una vez luminoso que había caído en la oscuridad, deseaba ver la famosa posición triunfal que adopto en los últimos segundos de su vida, desafiando a la muerte, al olvido, a los dioses, y que costo la vida de todo su reino, y mas tarde toda terra.

Tarde dos años solo en llegar a Alir Sudiah, ultimo pueblo y pozo de agua potable antes de entrar en el gran desierto, también llamada una de las 5 esquinas de Terra, dado que nadie cruzaba el desierto desde que este se creo, todos daban por hecho de que no había nada mas allá de el, algunos contaban fantasías sobre un reino llamado Ekrom, mas allá de las dunas, el cual antaño hacia frontera con el mago de la estatua, pero en estos días esas fantasías no contaban ni como leyenda, existiera o no Ekrom, ningún ser mágico o terrenal podría cruzar el desierto del final del mundo para llegar allí.

En mi búsqueda de la ciudad del mago pase por Alir Sudiah infinitas veces, siempre que mis reservas de agua o mágicas se agotaban volvía a reponerme, pasaba unas semanas o meses entre niños de piel oscura y cara sucia, para verlos como adolescentes y mas tarde hombres y ancianos en su corta vida mortal, en mis siguientes visitas, durante 200 años vi pasar las generaciones de la gente del poblado, no se en que momento su gente empezó a llamarme "El Buscador", y empezaron a correr rumores sobre que yo "traería la paz y verdad para él, y para mi mismo", en aquellos días austeros, donde mi mente solo tenia hueco para una idea, no comprendí el valor real de aquellas palabras.

Recordare siempre aquella tarde, fue la tarde en que casi me rendí, en la que por primera vez pensé en volver realmente a la escuela de magia fantasmal y buscar un viaje mas sencillo, la tarde en que por primera vez me senté a ver un amanecer en el desierto, en vez de seguir caminando por la dunas trazando un errático mapa que de nada o poco me servia. Y ese gesto tan estupido, el hecho de por primera vez mirar cara a cara algo tan simple como un amanecer, apreciar la belleza del sol sobre las dunas, me dio la respuesta que tanto había esperado.

Mientras el sol crecía en el horizonte el poderoso viento que movía la arena y que nunca desaparecía en ese maldito desierto, ese viento que cegaba mis pasos y cortaba mi cara se calmo. El horizonte mas despejado que había visto en toda mi estancia en ese lugar mancillado por la muerte, se abría ante mi, y a lo lejos, pero no tan alejada como podía esperarse, se veía una torre, o los restos de una, desafiando a las dunas del desierto, como su dueño desafiaba a la muerte.

El camino no me llevo mas de unas pocas horas, al medio día entraba por lo que antaño fue una monumental calzada, en las destruidas ruinas de lo que debió ser una de las mas grandes ciudades que jamás Terra albergo, restos de lo que alguna vez fueron paredes de enormes casas se abrían paso hacia cada lado, llego un momento que las ruinas semienterradas en la arena se abrían paso por todo mi campo de visión, mirara donde mirara, ya no había dunas, solo desgarrados pedazos de un foco de civilización tan grande que me estremecía, la ciudad de Dellel, donde había estudiado en la casa fantasmal y una de las ciudades mas grandes conocidas, era sin duda mas pequeña que los restos que me rodeaban, y la torre, solo era parte de un palacio que ya se veía, el cual estaba aún bastante lejos de mi posición.

Al final llegue a lo que sin duda fueron unas de las murallas mas poderosas que el mundo haya visto, estas rodeaban un gran palacio, y su jardín frente a el, había llegado, por fin, el viaje estaba a punto de terminar, saludaría al que ya consideraba un viejo amigo, y podría volver a dormir en paz, sacando de mi mente tal obsesión. Cerré los ojos, y respire pausadamente, note como el viento se levantaba de nuevo, pero esta vez no cortaba, acariciaba mis brazos, mi rostro, y me invitaba a entrar, y rendir respetos.

Abrí los ojos, y entre, mirando al suelo para no verle hasta estar frente a el, avancé con paso seguro sobre la arena que cubría unas finas losas que habían sido el camino entre los grandes jardines, hasta que al final me puse frente una tunica de mármol que una vez, en un pasado lejano se petrifico mientras ondeaba al viento. Tome aire, y levante la mirada para mirar esos altivos ojos que desafiaron a los dioses, lo que vi... no lo esperaba.

No había altivez, ni gesto triunfal, no había una pose de vencedor, no había desafío, una cara desencajada por la tristeza, un rostro, MI ROSTRO, destruido por el dolor, una lagrima de mármol cayendo por su mejilla, y un brazo extendido, como acariciando una cara desaparecida hace milenios. Solo había pena, sufrimiento y dolor ese esa estatua, una mirada viva, que mostraba traición y amor a su vez, y sobre todo el hecho, de que ese mago, era, o tal vez fui, YO.

Temblando caí al suelo, mi obsesión ahora tenia sentido, una parte de mi siempre supo que lo único que hacia era buscarme a mi mismo, a mi yo pasado, antes de la reencarnación, pero porque?? Realmente destruí terra?? Realmente ese pobre hombre asolado por el dolor destruyo terra??

Me levante lentamente y enfrente su mirada, concentre todo mi poder en mi don y lo proyecte sobre el, no ocurrió nada... hastiado alcé mi mano y la pase sobre su mejilla, sobre la lagrima petrificada, y para mi sorpresa esta se rompió... debajo de la fina capa de mármol de la lagrima esta seguía latente y quedo sobre mi dedo, no hubo mas cambios en la estatua.

Volví a intentarlo, esta vez no sobre la estatua, sino sobre la lágrima, aun caliente como si acabara de salir del ojo de su dueño, en mi dedo.

Le vi.... ME VI, en el pasado, sentí el amor por su esposa, el dolor de su perdida, y su obsesión, su verdadera obsesión, la que acabo destruyéndole al final, pero que jamás fue la inmortalidad, la traición a la que fue sometido, el hecho de ver sin poder hacer nada como lo perdía TODO.

Las leyendas, ellas son las rameras del tiempo, y este es caprichoso y malvado, así que ellas no pueden ser mejor, solo el tiempo puede convertir la historia de un hombre integro en la historia del destructor de terra... pero la historia de este desafortunado mago, La historia de quien una vez fui en otra vida, esa, la dejo para otra ocasión."

( Leyendas, enemigas de la historia. Por el Historiador Bilozeer. Año 5403 después del ultimo armaggedon )

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Si me encuentro con ganas otro dia posteo la historia del mago de la estatua :)
« Última Modificación: diciembre 10, 2008, 01:30:18 am por ElTioPaco »

has atacado 77 veces en las ultimas 24 horas a este mago

Compadre compreme un coco, compadre coco no compro, porque el que poco coco come, poco coco compra, yo como como poco coco, poco coco compro, Compadre! Compreme un coco!

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Desconectado Darth_PaP

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Re: La obsesion de la estatua
« Respuesta #1 : diciembre 12, 2008, 01:03:05 am »
la violo toda la noche?

oh my god
Mi hijo lendo¡¡¡¡

http://www.youtube.com/watch?v=c9z7uvj4FYo

devastad0r(#274) sufrió perdidas de 33 unidades red dragon durante la batalla.

el defensor perdió 33 unidades y tu perdiste 3757/53758
Tu ataque fue exitoso, obtuviste 149 acres y destruiste 299 hectáreas de tierras.
defensor pe

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Desconectado Zancudo

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Re: La obsesion de la estatua
« Respuesta #2 : diciembre 23, 2008, 01:37:29 pm »
la violo toda la noche?

oh my god

muy buena historia pacorrin


seeee...toda la noche...hasta que le aplaudieron las orejas

POR UN FORO LIBRE DE LA TIRANÍA DE GLORFINDEL Y ZERIDIAN!!!



Necesitando un nuevo higado.
por favor deja de beb